En 30 segundos
- Poner precio a un corte "a ojo" es la forma más rápida de trabajar cada vez más horas por el mismo dinero.
- El precio correcto sale de un escandallo: coste de producto + minutos de sillón + parte de tus costes fijos + margen.
- La psicología de precios (carta clara, precios ancla, packs) influye tanto como el número en sí.
- Subir tarifas no espanta clientas si lo haces con aviso, justificación y pasos pequeños.
- El error más caro: copiar el precio del salón de enfrente sin mirar tus propios costes.
«¿Cuánto cobro por un corte de pelo?» es la pregunta que más quita el sueño a quien lleva una peluquería. Subir la tarifa da miedo —parece que vas a espantar a clientas de toda la vida— pero no subirla significa currar cada vez más horas por el mismo dinero mientras suben el alquiler, el producto y el sueldo de tu equipo. Fijar precios de peluquería con cabeza no es "poner lo que cobra la de la esquina, menos un euro": es hacer cuentas reales, entender qué justifica cada euro que cobras y saber comunicarlo bien.
En esta guía vas a ver cómo calcular el coste real de un servicio, qué margen aplicar, cómo diseñar tu carta de precios para que se venda sola y cómo subir tarifas sin perder a tu clientela habitual.
¿Por qué cuesta tanto poner precio a un corte de pelo?
Porque en la mayoría de salones el precio se copia del salón de enfrente o se hereda de la anterior gerencia, sin mirar el coste real ni el margen que deja. Es un sector con mucha vocación y poca costumbre de "hacer números": se calcula bien el tinte de una clienta y muy pocas veces se calcula lo que cuesta tenerla quince minutos en el sillón.
El resultado es previsible: el alquiler sube, el producto sube, el salario del equipo sube... y el precio del corte se queda congelado "porque siempre ha sido así". Cada subida de costes que no se traslada al precio es un recorte de tu margen, aunque no lo veas reflejado hasta que llega diciembre y la caja no cuadra.
El coste real de un servicio: el escandallo, paso a paso
El escandallo suma el coste de producto, los minutos de sillón y la parte proporcional de tus costes fijos: solo así sabes si un corte a 18 € te da dinero o te lo quita. Es la misma lógica que usa cualquier pyme para fijar el precio de su hora de trabajo, aplicada a un salón.
Coste de producto y consumibles
Champú, acondicionador, tinte, decolorante, papel, guantes... Todo lo que se gasta físicamente en el servicio. Es la parte más fácil de calcular porque tienes las facturas del proveedor delante: solo hace falta repartir el coste del bote entre el número de aplicaciones que salen de él.
Coste del minuto de sillón (tu coste por hora productiva)
Aquí es donde casi nadie hace bien las cuentas. Tu coste por hora productiva sale de sumar el salario del profesional, la Seguridad Social a cargo de la empresa y las comisiones, y dividirlo entre las horas realmente productivas del mes: no las 8 horas de la jornada, sino las horas de sillón descontando huecos sin cita, limpieza, formación y tiempos muertos. Un corte de 30 minutos "cuesta" el doble en mano de obra que uno de 15, aunque el producto usado sea el mismo.
Costes fijos que también hay que meter en la cuenta
Alquiler, suministros, software de gestión, marketing, seguros, amortización del mobiliario... Son gastos que pagas exista o no exista la clienta sentada en el sillón. Se reparten entre el total de horas productivas del salón al mes, y esa parte proporcional se suma al coste de cada servicio.
| Concepto (ejemplo orientativo) | Importe ejemplo | Nota |
|---|---|---|
| Producto y consumibles | 2,50 € | Reparto del bote entre aplicaciones |
| Minutos de sillón (30 min a 24 €/h de ejemplo) | 12,00 € | Tu coste por hora productiva |
| Costes fijos repartidos | 3,00 € | Alquiler, suministros, software... |
| Coste total del servicio | 17,50 € | Antes de margen e IVA |
| Margen aplicado (25 % de ejemplo) | 4,40 € | Lo que decide cada salón |
| Precio de venta antes de IVA | 21,90 € | |
| IVA (21 %) | 4,60 € | Tipo general de servicios |
| Precio final al cliente | 26,50 € | Cifra 100 % de ejemplo |
Tabla puramente orientativa para explicar el método: tus costes de producto, tu coste por hora y tus costes fijos son distintos a los de este ejemplo. Úsala como plantilla, no como referencia de precios de mercado.
Y un matiz legal que se olvida a menudo: el precio que ve tu clienta en la carta debe llevar ya el 21 % de IVA general que la Agencia Tributaria aplica a los servicios de peluquería. No es un tipo reducido, así que ese porcentaje tiene que estar contemplado en tu cálculo desde el primer momento.
Margen objetivo: ¿qué te tiene que quedar limpio por servicio?
El margen es lo que te queda después de restar coste de producto, mano de obra y costes fijos: sin margen no hay negocio, solo estás pagando por trabajar. No existe una cifra universal válida para todos los salones —depende de tus costes fijos, de tu ambición de crecimiento y de cuánto quieras reinvertir en equipo o local—, pero sí hay una regla que no falla: si tu margen es cero o negativo en varios servicios de tu carta, esos servicios te están costando dinero cada vez que los haces, aunque la caja del día parezca llena.
El 25 % usado en la tabla anterior es solo un punto de partida para explicar el método. Calcula el tuyo con tus cifras reales y revísalo al menos una vez al año.
Psicología de precios: cómo diseñar tu carta de servicios
Cómo se presenta un precio pesa casi tanto como el precio en sí: el orden de la carta, los precios ancla y los packs cambian lo que tu clienta percibe como "caro" o "razonable" sin tocar tu margen.
El efecto anclaje: el primer precio que ve tu clienta importa
Cuando alguien mira tu carta de servicios, el primer número que lee condiciona cómo valora todos los demás. Es un sesgo cognitivo estudiado desde los años 70 por los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky.
«El efecto anclaje describe la tendencia humana a depender en exceso de la primera información que recibimos —el "ancla"— a la hora de tomar una decisión.» — The Decision Lab
Aplicado a tu carta: si colocas primero tu servicio más completo (por ejemplo, un pack de corte + color + tratamiento), el precio del corte suelto que viene después parece automáticamente más asequible, aunque no hayas cambiado ni un euro. Puedes leer más sobre este sesgo en The Decision Lab.
Packs y bonos para subir el ticket medio sin subir tarifas
- Pack corte + barba con un pequeño descuento frente a contratarlos por separado.
- Bono de varias sesiones de color prepagadas, que fideliza y asegura ingreso por adelantado.
- Tratamiento añadido (hidratación, keratina) ofrecido como upsell natural en el propio sillón.
¿Sigues calculando precios a ojo? PeluGest te muestra en un vistazo cuánto factura cada servicio y cada profesional, para que decidas con datos y no con intuición.
Probar PeluGest gratisCuándo y cómo subir precios sin perder clientela
Se puede subir el precio de un corte sin que se note en las bajas si avisas con tiempo, lo justificas y lo haces en pasos pequeños en vez de un salto brusco.
- Avisa con antelación: un cartel en el salón y un mensaje personal a tu clientela habitual, con la fecha exacta del cambio.
- Empieza por la clientela nueva: aplica el nuevo precio a las citas nuevas y da un margen de cortesía a quien lleva años contigo.
- Justifica el cambio: nuevo producto, formación del equipo, coste de vida... la gente entiende una subida cuando sabe por qué.
- Sube en pequeños saltos: mejor dos subidas moderadas al año que una brusca que dispare las quejas.
- Refuerza el valor añadido: aprovecha la subida para comunicar lo que ya haces bien (producto, tiempo dedicado, formación) y no solo el número nuevo.
Errores típicos al poner precios en tu peluquería
- Copiar la tarifa del salón de enfrente sin mirar tus propios costes ni tu ubicación.
- No cobrar el color, la decoloración o los tratamientos técnicos aparte del corte base.
- Mantener el mismo precio para la clienta de toda la vida y la nueva, sin ninguna estrategia detrás.
- Llevar años sin revisar precios pese a que ha subido todo lo demás: alquiler, producto, salarios.
- No tener una carta de servicios clara y visible, dejando "a preguntar" precios que deberían estar cerrados.
Truco: marca una fecha fija en el calendario (por ejemplo, cada enero) para revisar tu escandallo completo. Si no lo automatizas con un recordatorio, es muy fácil que pasen tres años sin tocar la carta.
Deja de calcular precios a ojo: automatízalo
Hacer el escandallo a mano en una hoja de cálculo funciona el primer mes, pero se abandona en cuanto sube el precio de un producto o cambias de proveedor. Una calculadora de precios para peluquerías te permite meter tus costes reales una vez y recalcular en segundos cada vez que algo cambia, para que la decisión de subir o no subir la tomes con números delante, no con miedo.
Ese cálculo cobra todavía más sentido dentro de un panel que ya sabe cuánto factura cada servicio y cada profesional: revisa las funcionalidades de PeluGest para ver cómo se conecta la agenda, la caja y los informes de tu salón. Y si además organizas turnos y comisiones de tu equipo, aquí tienes cómo organizar los turnos de tu equipo sin que el coste de mano de obra se te escape de las manos.
Precios claros, caja cuadrada. Calcula el coste real de cada servicio y controla tu facturación desde un solo panel, 30 días gratis y sin tarjeta.
Empezar gratis con PeluGestPreguntas frecuentes
¿Cuánto se cobra por un corte de pelo en una peluquería?
No hay una cifra única válida para toda España: depende de tu zona, tus costes fijos, el tiempo que dedicas al servicio y tu posicionamiento (low cost, medio o premium). En vez de mirar lo que cobra el salón de al lado, calcula tu propio escandallo con tu coste de producto, tu coste por hora productiva y tu margen objetivo.
¿Debo cobrar el lavado o los productos técnicos aparte?
Si el lavado, el color o un tratamiento añaden tiempo de sillón y producto extra, deberían reflejarse en el precio, ya sea como suplemento visible o integrados en un precio de servicio completo bien calculado. Lo importante es que ese coste esté contemplado en algún sitio de tu carta, no que desaparezca.
¿Cómo subo los precios sin perder clientas fieles?
Avisando con antelación, justificando el motivo del cambio y subiendo en pasos moderados en vez de un salto brusco. La clientela de toda la vida suele entender una subida razonada; lo que genera rechazo es el cambio repentino y sin explicación.
¿Qué margen es razonable en una peluquería?
No hay un porcentaje universal: depende de tus costes fijos y de tu objetivo de crecimiento. Lo que sí es una señal de alarma es tener servicios con margen cero o negativo en tu carta: revisa el escandallo de esos servicios primero.
¿Tengo que aplicar el 21 % de IVA en todos los servicios?
Los servicios de peluquería tributan al tipo general del 21 % según la Agencia Tributaria, no al tipo reducido. Ese porcentaje debe estar incluido en el precio final que ve tu clienta, así que tenlo en cuenta desde el primer cálculo del escandallo.
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